Europeos al borde de un ataque de nervios

El periodista Pedro Águeda publica en eldiario.es una noticia en la que se hace eco de la nota que la Brigada Policial de Información, encargada de investigar el terrorismo a nivel local, distribuyó en mano a los comisarios de la provincia en la que se incluyen una serie de consejos a tener en cuenta en las intervenciones con “ciudadanos de origen árabe”. Esta nota, que ya ha sido desautorizada por la Dirección General de la Policía, puede acarrear sanciones al jefe de la Brigada de Información por incumplir las sentencias dictadas por la Justicia europea que, tal y como recoge la noticia “condenan expresamente el uso de controles policiales para identificar preventivamente a personas en función cualquier elemento fenotípico o de apariencia racial, como el color de piel”.

El revuelo causado a raíz de los atentados en Francia a la sede del semanario Charlie Hebdo ha imbuido a Europa en una psicosis que recuerda a los tiempos posteriores a los atentados contra las Torres Gemelas y la estación de Atocha. Estas notas absolutamente racistas incluyen recomendaciones tan absurdas como “comprobar si llevan altas sumas de dinero consigo”, pues podrían tratarse de correos humanos. Las víctimas de esta neura de los estados serán las personas cuyos rasgos coincidan con el estereotipo árabe, hayan nacido o no en alguno de los 22 países de habla árabe. Poco importará que sean o no musulmanas —creyentes en el Islam—, o que sean o no islamistas —pertenecientes a un movimiento islámico radical—. Con el clichetazo estético metido entre el cerebro y el cerebelo salimos a la calle con un nerviosismo que me recuerda a la histriónica Candela de Mujeres al borde de un ataque de nervios. El personaje interpretado por María Barranco había mantenido una relación sentimental con un hombre que pertenecía a un comando terrorista chiíta. Mientras el comando planea el secuestro de un avión, Candela permanece retenida en su casa. Cuando los chiítas abandonan su casa, Candela se deshace de todas las pruebas, pero vive con el miedo de que la relacionen con los terroristas.

Puede que tu pareja también sea un terrorista chiíta y tú, persona ingenua donde las haya, no te has enterado. Así que aquí va una lista de signos inconfundibles de que, como Candela, compartes cama con un fan de Bin Laden. Consejos, por cierto, tan absurdos como los de la Policía. El que avisa no es traidor…

  • La barba. Dirá que es un jípster, pero no te fíes. En realidad está estudiando cada rincón de la ciudad para volarla por los aires.
  • Los turbantes. Igual te dice que es una cinta para que el sudor no le caiga por los ojos cuando sale a correr. Sospecha, la CIA investiga si los runners tienen algún tipo de psicopatía. ¿Tú has visto lo pesados que son compartiendo los kilómetros recorridos y calorías quemadas? Terrorista igual no, pero mentalmente estable tampoco. Huye.
  • El kebab. Si a tu pareja le gusta el kebab deberías sospechar. Si lo vende, indudablemente es terrorista. Es más, si sales con alguien que vende kebabs probablemente tú también seas terrorista.
  • El Corán. Te ha dicho que está haciendo un máster sobre el Islam para conocer más sobre su cultura y te lo has creído. Evidentemente eres gilipollas, te lo digo yo y te ahorras el trámite. Por supuesto, si el Corán es su libro de referencia no hay más que decir, ¿no?
  • El dinero. ¿Tu novio el árabe suele llevar mucho dinero encima? Probablemente sea un Correo Humano. No te lo digo yo, este consejo lo patrocina la Policía Nacional. Intenta asegurarte de que tu novio es un mindundi antes de mandarlo a la mierda, no sea que estés con el dueño de medio Dubái. En ese caso, el hecho de que sea terrorista no debería ser relevante. Para cuando vayas a inmolarte te habrás gastado en bolsos de lujo y botellas de champán en una piscina de Marbella el equivalente al PIB de Haití de 70 años.
  • El wifi. ¿Se conecta al wifi de la universidad y los centros comerciales? Te dirá que se le han terminado los datos del móvil, aunque seguramente usa las redes públicas para poder entrar en la web de Al Qaeda sin dejar rastro.
  • El selfie. Habéis hecho un viaje romántico a Nueva York, saca el móvil y os hacéis un selfie en pleno Times Square. ¿Qué bonito, verdad? Lo que tu ves como un recuerdo, él lo utilizará para estudiar cada rincón de la zona y saber dónde colocar el paquete bomba.
  • El zumo de limón. Esta es la evidencia definitiva. Si le gusta la paella con limón, la Fanta de limón, o el limón a secas, es un terrorista. El jugo del limón sirve como explosivo junto a otras cosas como el quitaesmalte o el agua oxigenada. Por suerte para ti, estos productos no son nada convencionales. Si lo ves comprando algo de eso ya sabes, tu novio es terrorista.
Nota distribuida por la Policía.
Nota distribuida por la Policía.

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