“El periodismo pagado por bancos no tiene futuro”

Su imagen está grabada en el imaginario común por la calidad de sus trabajos como periodista y por la potencia visual de su peinado, diseñado por Lluís Llongueras. Rosa María Calaf es la corresponsal que más tiempo ha trabajado para la televisión pública española donde inició su andadura profesional en los últimos años de la dictadura franquista. En 1984 se trasladó a la corresponsalía de TVE en Nueva York, a la que le sucedieron otras como Moscú, Buenos Aires, Roma, Viena, Hong Kong y Pekín, destino que ocupaba cuando se adhirió voluntariamente al ERE que la pública ejecutó en 2008. Ha cubierto la información internacional durante casi cuatro décadas. Desde la Guerra Fría, en cada uno de los bandos, hasta las Olimpiadas de Pekín en 2008, pasando por infinidad de conflictos como la guerra de los Balcanes en la que sufrió un intento de agresión sexual por parte de la mano derecha del general Dragomir Milosevic.

La asociación de mujeres fotoperiodistas valencianas ‘Dones Objectives’ invitó a Calaf a conversar con Lorena Ros, fotógrafa, sobre periodismo y mujeres en La Nau, el centro cultural de la Universidad de Valencia, tras la cual tuvo lugar la siguiente conversación.

Durante la Primavera Árabe, varias periodistas fueron agredidas sexualmente en la plaza Tahrir. ¿Cómo influye el hecho de ser mujer en el trabajo de una reportera?

El cuerpo de la mujer se utiliza como táctica. Las mujeres en que viven o trabajan en zonas de conflicto son utilizadas para desestabilizar. Intentan disuadirnos y que no vayamos. A los periodistas se les mata para que no vayan, y a las mujeres además se nos sexualiza: nos matan por ser periodistas y abusan de nosotras por ser mujeres. Es un trabajo con un riesgo doble.

Al ser corresponsal, dices, es imposible separar tu vida del trabajo. Hay mujeres que deciden no tener descendencia debido al riesgo de su trabajo, otras prefieren abandonar las zonas de riesgo. ¿Existe una visión diferente para hombres y mujeres cuando tienen hijos?

A nivel social ellos no tienen presión sobre la paternidad y tampoco se plantean este debate. Hablamos de opciones personales, cada persona decide lo que quiere, pero no se valora igual. Un hombre que deja a sus hijos en casa no es cuestionado por nadie, si lo hace una mujer, todo el mundo piensa que es una irresponsable.

Decía una de las ponentes que tiene “un marido maravilloso” gracias al que puede desarrollar su trabajo.

¿Alguna vez has oído eso en la boca de un hombre? Nunca. Ellos no valoran que están cubriendo un conflicto porque su mujer está en casa cuidando a los niños.

Ahora parece imprescindible cubrir una guerra mostrando a quien informa con el chaleco antibalas, ¿puede convivir el espectáculo con la información de forma sana?

Si se advirtiese al público, sí. Pero en general no, no podemos hacer creer que informamos cuando estamos entreteniendo. La estética cinematográfica conduce a una valoración distinta, por mucho que lo que se cuente sea interesante.

¿Para qué tiene que estar preparada una periodista que quiera ser corresponsal?

Debe creer en la profesión, conocer su responsabilidad y compromiso. Saber que tendrá momentos malos, pero muchos buenos. Querer hacer las cosas bien y prepararse para ser ojos y oídos de quienes no pueden estar en la zona, y voz de los afectados. El papel de una corresponsal es ser un puente, una intermediaria. Nada más, pero tampoco nada menos. Es un trabajo importantísimo, si tú no estuvieras en el lugar donde pasa algo, nadie lo sabría. Para que todo esto pueda hacerse hay que defender la formación, el tiempo, la libertad, la independencia…

En los informativos, cada vez es más común que una mujer joven sea la partenaire del periodista, y que él sea un hombre mayor sin importancia del físico.

La edad y la apariencia física son factores mucho más influyentes en las mujeres. Y estamos hablando de información, no de espectáculo. Deberíamos preguntarnos si esa mujer inteligente, talentosa y trabajadora no tuviese esa apariencia, ¿estaría ocupando ese puesto? No valoramos la calidad de su trabajo.

Si los puestos directivos estuviesen en manos de mujeres, tal vez la perspectiva de género sería distinta.

Sí, pero no es automático. Hay mujeres que alcanzan un puesto de responsabilidad creyendo que deben comportarse como hombres, ser masculinas… No debemos competir, tenemos que ocupar nuestros espacios y complementarlos para que el resultado sea mejor.

Durante tu trayectoria en TVE viviste los últimos años de dictadura y todos los gobiernos de la democracia. ¿Cómo valoras el momento actual?

La televisión actual es de las peores que he visto como espectadora, porque ya no trabajo allí. Siempre hemos tenido interferencias, pero lo que está pasando ahora roza muchos límites que yo no había visto en democracia. El Consejo de Informativos estuvo hace unos días presentando una queja con todas las manipulaciones en el Parlamento Europeo. Produce una indignación absoluta y mucha tristeza.

¿Tratan de desacreditar a las televisiones públicas?

Sinceramente, creo que sí, tienen la voluntad de hacer desaparecer todo lo público.

Para el poder, una buena televisión pública resulta más peligrosa…

Cuando una pública cumple su objetivo, beneficia a la sociedad, pero no a quien busca que la sociedad se construya en base a sus beneficios. Si la ciudadanía no entiende que debe exigir que esté a su servicio estamos perdidos. Alguien tiene que pagarla, y la financiación depende de las manos en las que esté es un peligro.

¿Qué opina de la reciente cesión de algunas reporteras como Yolanda Álvarez en TVE?

Es tremendo. La FAPE (Federación de Asociaciones de la Prensa de España) ya lo ha dicho. Los medios deben defender a sus periodistas. Si hay una queja como la que puso Israel deben analizar si el comportamiento y trabajo ha sido bueno, y si lo es, no pueden doblegarse. El periodismo no está para agradar al poder. Los israelíes podrían haberla expulsado, no la empresa. Eso demuestra que no tienen un compromiso con la excelencia informativa ni con la ciudadanía.

¿Tiene futuro un periodismo que pagan los bancos y se estudia con publicistas?

No, salvo que los bancos y publicistas sean angelicales. Pero visto lo que han hecho hasta ahora, me permito desconfiar.

Fotografía: Sergi Fuster para Jot Down Magazine

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