El camino hacia el cambio

1.000, 2.000, 3.000… Así, hasta cuatriplicar la cifra, contaba el presidente del PP valenciano, Alfonso Rus, las supuestas comisiones que cobraba. Quedaron recogidas en unas grabaciones que hizo públicas Izquierda Unida. “Así contaremos nosotros los votos, de mil en mil, el tiempo de quienes querían hacer negocios desde el poder se ha terminado”, afirmaba Mónica Oltra en su primer discurso de la campaña electoral.

Compromís escogió el barrio marítimo del Cabanyal como punto inicial de una carrera de 15 días cuya meta es la llegada a los diferentes ayuntamientos del territorio valenciano y la presidencia de la Generalitat. Desde la coalición explicaban que el Cabanyal es un símbolo de la política voraz y especulativa del Partido Popular, pero también un referente de resistencia ciudadana.

Diferentes candidatos caminaron entre los solares, edificios ruinosos y calles a medio asfaltar que caracterizan al barrio. Joan Ribó, alcaldable del grupo por la ciudad de Valencia afirmó que “hemos trabajado para desenmascarar a Rita Barberá, que es una mujer muy autoritaria.” Según Ribó, la actitud de Barberá durante los 24 años que ha estado al frente del gobierno local “ha sido intolerable, con políticas especulativas que buscaban el beneficio de unos pocos”.

En Compromís pudieron conocer un poco mejor las tradiciones del barrio que “se han ido perdiendo como consecuencia de la degradación”, reconocía la integrante de la asociación Salvem el Cabanyal encargada de guiar el paseo. “En el Cabanyal solo hay tres plazas, por lo que la vida social se desarrollaba en las calles. Por las tardes, el vecindario salía a conversar ‘a la fresca’, pero ahora todo eso es imposible”. Lo es porque el barrio está en los estertores de muerte, sin mucho más tiempo para sobrevivir. Barberá ha intentado durante 17 años aplicar el plan de prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar sin mayor éxito que la destrucción de un espacio único dentro de la ciudad. Las elecciones son la última esperanza del barrio, pero también de una sociedad valenciana que espera el posible cambio de rumbo político del próximo día 24 como agua de mayo.

En Compromís están decididos a hacer una carrera electoral de fondo. Las jornadas son extenuantes, quienes se presentan a alguna institución tienen la agenda repleta de encuentros con la ciudadanía desde hace semanas. Una maratón electoral que exige fondo físico y horas de descanso para aguantar. ¿La afrontáis con ganas?, preguntaba el que escribe estas líneas en el acto inicial del partido a uno de los miembros del partido. “Sí, con ganas de que acabe”, comentaba entre risas, “esto es muy agotador”. Pero la realidad es que en el partido hay muchas ganas de trabajar para lograr un éxito mayor que el estimado por la última encuesta del CIS, según la cual serían la quinta fuerza en las Corts. Para Enric Morera, las estimaciones del CIS parecen estar cocinadas. De hecho, el cabeza de lista a las Corts por Valencia se refirió al barómetro como ‘Masterchef CIS’. En las pasadas elecciones, el CIS preveía que el partido se quedase fuera del parlamento valenciano, pero resultó la tercera fuerza por detrás del PPCV y el PSPV. “Nos atacan con encuestas bomba porque somos necesarios para el cambio”, afirmaba Jordi Sebastiá, eurodiputado de Compromís.

Oltra se fotografía con todas las personas que le piden una instantánea, que al cabo de unas horas son muchas, sin perder la sonrisa. Se detiene, habla, pregunta a quienes se acercan, curiosos o simpatizantes del partido, y escucha lo que le cuentan. Hay tiempo para historias personales, curiosidades sobre el barrio que recorre y confidencias. Oltra ha creado un ambiente de confianza y cercanía poco habitual en la política. “Durante estos años he escuchado historias terribles, he visto mucho sufrimiento, hay demasiada gente que ha llorado”, reconoce la candidata a la presidencia de la Generalitat que tiene como propósito “ hacer que florezcan las sonrisas donde hubieron lágrimas”.

Durante el recorrido por el barrio, Oltra se detiene en varias ocasiones para hablar con niños que se acercan corriendo y en bicicleta con curiosidad. Se dirige a ellos con especial cariño, explicándoles su intención de mejorar la situación del barrio. Cuando retoma el paseo, Oltra tiene un enfado evidente. “Quienes dicen que en este país no hay pobreza infantil que se den una vuelta por estas calles”, acto seguido les dedica unas palabras poco afectivas. “Las madres de estos niños desconfían de la política porque llevan muchos años abandonadas”, reconoce Oltra que, sin embargo, prefiere no perder la esperanza, “debemos imaginar este barrio lleno de cultura, música, viviendas dignas y negocios.” El camino hacia el cambio ha comenzado, en Compromís, a pesar de todo, lo afrontan con valentía.

DSC_0145Imágenes: Lluch García/Héctor Casero

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