@Barbijaputa: “Me gusta vivir sin la mirada prejuiciosa de quien cree conocerte”

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Es una de las cuentas de Twitter más seguidas en España, pero no una más. Nadie sabe quién se esconde detrás de la famosa muñeca rubia coronada con un par de cuernos que ocupa su perfil. Barbijaputa despierta pasiones y odios por no ser una cuenta trivial. Además de derrochar sentido del humor, escribe sobre feminismo y política en medios digitales, ha publicado un libro infantil de poesía y prepara uno nuevo para principios del próximo año. Desde la distancia de nuestros ordenadores, quizás más cerca de lo que pensamos, Barbi responde a mis preguntas.

Dices en tu bio de Twitter: “Soy responsable de lo que yo digo, no de lo que tú entiendas”, con 184.000 personas siguiéndote, ¿suelen entender lo que quieres decir?
El 10% de las veces, sí. El formato de Twitter lo dificulta, porque encapsula los mensajes. La gente ve un sólo tuit, aunque vaya encadenado a una reflexión más larga, lo saca de contexto y no se detiene para ver cuál es el sentido de lo que dices. No se tiene perspectiva ni se quiere tener, porque Twitter es rápido, impaciente, tiene que ser ya y tiene que estar clarísimo en un sólo tuit, si no, error, ya la tienes montada.
Y la gente no está muy dispuesta a leer unos pocos tuits encadenados… y menos si se pueden sacar de contexto.
Twitter, a veces, es como el efecto ese de ir en tu coche gritándole con fiereza a otros conductores. Te parece que todos conducen mal, que todos hacen barbaridades, pero cuando las haces tú están todas justificadas. Además esa fiereza es la misma que no tendrías si en vez de en tu coche protegido estuvieras frente a él en un centro comercial o en la calle. Twitter me recuerda a eso, una vía de escape para la frustración, desde la protección de casa. Y ojo, que yo misma me he sorprendido haciéndolo, conduciendo también soy a veces de las que piensa que le resto conduce mal y yo soy la civilizada. Pero yo no caigo en la descontextualización, me vigilo mucho para no caer en ella, quizás porque la sufro día sí día también. Antes de entablar un debate o entrar en una discusión, busco, leo, contextualizo…
Tienes un enorme número de seguidores, podrías sacarle rentabilidad (dinero, reconocimiento…) y sin embargo sigues en el anonimato. ¿Por qué?
Una cosa es la rentabilidad y otra el reconocimiento. Gracias a mi cuenta de Twitter me han publicado un libro y otro que viene de camino, además de escribir para varios medios digitales y en papel. Eso está bien. El reconocimiento no lo necesito. No necesito que se relacione lo que escribo con mi persona real. Además me produce muchísimo rechazo que puedan reconocerme por la calle, o que al conocerme la conversación que se entable conmigo esté basada en una idea de lo que el otro cree que soy porque me lee. Me gusta seguir conociendo a gente y que no sepan quién soy, igual que yo tampoco sé quiénes son ellos. Me gusta vivir sin la mirada prejuiciosa (tanto para bien como para mal) del resto de personas.
¿Podría decirse que Barbijaputa es como un personaje, pero sin saber quién lo interpreta?
Barbi es una parte de mí. Yo soy Barbi, pero ella no es todo yo. Tengo más facetas, muchas, que obviamente no saco a relucir en Barbi. De hecho, Barbi es una parte de mí pero exagerada, más irreverente de lo que yo soy. Es un personaje, sí, pero un  personaje que no me cuesta interpretar porque yo soy bastante como ella. Pero hay muchas partes de ese personaje, huecos de información que faltan porque al fin y al cabo es una cuenta de Twitter y un blog, no es una persona real con un contexto real. Esos huecos cada uno los rellena como le viene en gana, haciéndose sus propios juicios, cosa muy lícita pero para nada real, no creo que haya mucha gente que sólo conociendo a Barbi sepa cómo soy con mis amigos, en familia, yendo a comprar, saliendo de fiesta… No pueden saberlo, no saben dónde acaba el personaje y dónde empiezo yo.
¿Ese miedo a que te reconozcan está relacionado con las respuestas que algunos energúmenos dan a tus tuits?
El miedo a que me reconozcan es en parte por los energúmenos, pero también por lo que te decía antes. Para mí, mi vida personal y mi intimidad son bastante importantes, quiero seguir siendo una persona anónima, que camina por la calle sin que se volteen, sin que la paren, sin que te miren como diciendo: sé quién eres y sé cosas de ti, además de las que me he ido inventado conforme te leía, y tú no sabes quién soy yo y qué estoy pensando de ti. De hecho, cuando me encuentro a algún famoso por Madrid, rápidamente aparto la mirada, para que no se sienta así, para que se sienta libre de hacer y andar como le venga en gana. Me apura muchisimo eso.
¿Qué tiene Barbi que resulta interesante para tantas personas, entre ellas muchas famosas como Ana Pastor o Maruja Torres?
Eso tendría que contestarlo la gente, cada uno me verá una cosa. También hay gente que me sigue sólo para llevarme la contraria o para enfadarse conmigo. Yo también lo hago, sigo a Rajoy, por ejemplo.
Me llama la atención que seas crítica pudiendo ser la típica cuenta con éxito y seguimiento que solo comparte chorradas. Intercalas el humor con críticas bastante contundentes, especialmente contra el machismo.
Es mi especialidad, criticarlo todo. Soy una criticona.
A lo largo de este año, 69 mujeres han sido víctimas de violencia de género. En Twitter cada vez es más fuerte la presencia del feminismo, pero también los ataques machistas. Volvamos al que grita en el coche, ¿pasa como en la vida real o estos ataques se refugian en el anonimato?
En la vida real la gente no deja su opinión machista tan clara y agresiva como en Internet. De hecho, nunca he tenido una discusión muy acalorada sobre machismo en la vida real. Será que mi entorno es bastante feminista, claro, porque en la vida hacemos selección de quién nos rodeamos y en Internet no se puede.
En tu último artículo en Píkara magazine, ‘Tan feminista que eres’, hablas de cómo en el feminismo la falta de unión hace que se pierda fuerza en la lucha contra los machistas que, como dices, aprovechan las grietas para debilitar el movimiento. Supongo que lo escribiste porque también recibes críticas de feministas cuando escribes sobre feminismo.
Sí, así es. El feminismo va de la mano de la izquierda, de quienes se plantean debates sobre moralidad, igualdad, justicia… Ese debate lleva a cuestionarse constantemente su propia pureza, no pasa así en la derecha, que están a por otros intereses.
En la derecha si no hay dinero… no hay interés.
Exacto, estos debates morales y de intentar separar lo que está bien de lo que está mal no tienen cabida cuando lo único que importa es lo material, el poder, la segregación por clases… La derecha tiene claro que hay un caiga quien caiga en el camino para obtener sus metas, ¿qué debate sobre pureza ideológica o sobre moral cabe en un discurso como ése? Ninguno.
¿El hecho de estar sobre-expuesta hace más difícil escribir sobre feminismo? Me refiero, la posibilidad de encontrarte respuestas de personas con más formación, con opiniones distintas…
Escribir sobre feminismo es no dejar de aprender sobre feminismo gracias justo a eso que dices: siempre hay gente más formada, siempre hay alguien que sabe más y quien puede darte una perspectiva que a ti se te había pasado por alto. Pero es lo enriquecedor de esto. Las críticas constructivas, otras perspectivas y hasta correcciones ortográficas las recibo siempre de buen grado. He aprendido mucho desde que tengo Twitter gracias a la cantidad de gente que sabe mas que yo que me ayuda y me enseña. A la vez te hace esforzarte más, documentarte bien… hace que respetes mucho más a tus lectores. Soy incapaz de escribir cualquier cosa para cubrir expediente, si creo que no tengo nada que aportar, no escribo, aunque pierda ese ingreso. Aunque bueno, esto también va un poco en cada uno, los hay que sí escriben sin documentarse y sin tener nada que aportar aunque vayan a leerlo miles de personas. Espero no llegar nunca a eso, porque además de una falta de respeto, significa que ya no te apasiona lo que haces.
Hay periodistas y medios que escriben, tal y como dices, por rellenar contenido y hacen cagadas monumentales (EL PAÍS con el artículo de Ramón Laso, el psicópata que mataba por amor’). Y otros que simplemente escriben creyendo que lo saben todo y que nadie tienen ni una coma para corregirles…
Al final, al escribir según qué cosas y cómo, dejas claro qué sientes por la profesión y por el lector.
¿Qué cuentas de Twitter te parecen interesantes?
Muchas, dependiendo del tema sigo a gente de todo tipo. Cuentas de humor, muy necesarias esas cuentas, al menos para mí, un poquito de ligereza y menos intensidad son necesarias, como @arezno. Periodistas independientes de los que he acabado fiándome mucho, como @antoniomaestre o @pmarsupia. Cuentas feministas como @feminicidio (que tienen una web donde recuetan víctias de vilencia de género, incluyendo a las que la LIVG no acepta como víctima), o @publifeminista, con críticas muy interesantes. También animalistas como @ruthtoledano o el mismo @pacma. De todo, vaya.
Me hablabas antes de un nuevo libro, después de Planeta Lilaverdía, ¿qué viene y qué puedes contar?
Sí, ya está casi acabada, sale a principios del año que viene. El Planeta Lilaverdía es una poemario infantil, y esta será la primera novela. Y como no sé qué puedo contar y qué no, ante la duda mejor lo dejo en suspense.
Hay quienes dicen que Twitter ya es el 4º poder… ¿qué piensas?
Bufff, con tal de que dejen de serlo los medios generalistas, me parecería bien hasta que ostentara el puesto Satán, pero si me preguntas si lo creo de verdad, me parece que no.
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